El desafío
El principal reto para ArcelorMittal es garantizar la fiabilidad operativa de los activos críticos del tren de laminación en caliente, donde cualquier parada imprevista tiene consecuencias financieras inmediatas e importantes.
Un fallo catastrófico de un componente clave, como el cojinete reductor F6, provocaría una parada completa de la línea. Se calcula que este tiempo de inactividad imprevisto costaría 6.400 euros por hora de producción perdida. En el peor de los casos, una avería de este tipo podría durar de 4 a 6 días, lo que provocaría enormes pérdidas económicas y posibles daños colaterales en otros componentes caros, como engranajes y motores. La empresa necesita una estrategia de supervisión sólida y fiable, capaz de detectar la degradación de los rodamientos en una fase temprana. Esto es esencial para pasar de un mantenimiento costoso y reactivo a intervenciones planificadas y preventivas que puedan programarse durante las paradas previstas, maximizando así el tiempo de actividad de la producción.