Avanzar en la investigación climática con instrumentos y datos medioambientales de precisión
Los aerosoles -ya sean de origen natural, como las erupciones volcánicas, los incendios forestales, las plantas productoras de gas, las microalgas, la sal marina y el polvo, o de origen humano, como las emisiones de vehículos, las incineradoras industriales, las centrales eléctricas de combustibles fósiles, las chimeneas y la deforestación- pueden tener efectos devastadores en la calidad del aire, la visibilidad y la salud humana.
Medir el origen y la concentración de estas diminutas partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire es esencial para proteger la Tierra del impacto climático, incluidas la temperatura y las precipitaciones.
Aunque no podamos controlar las fuentes naturales, sí podemos reducir los aerosoles de origen antropogénico.
Acoem lleva más de cuatro décadas a la vanguardia de la vigilancia de los aerosoles, colaborando con la industria, los organismos gubernamentales y el sector de la investigación para ayudar a comprender y gestionar mejor los aerosoles.